26 diciembre 2015

Mi regalo para ti...

Sé que llevo tiempo diciéndote que te quiero...pero debo decirte que te mentí...no es así...no te quiero...
Lo que siento por ti va más allá de las palabras...de los títulos...de lo terrenal...

Lo que siento...

Cosquillas, mariposas, colores...siento vida, música...en cada recuerdo, en cada segundo de nuestro camino hay una canción diferente y que va a quedar marcada a fuego en mí pase lo que pase...voy a pensarte en cada letra, en cada acorde estará siempre tu sonrisa...tu voz...tu boca...y ese beso...
Me siento niña, tonta, loca, a veces caprichosa...siento amor, mucho amor, electricidad...siento ese querer sano, como el primero, el de infancia, ese de tomada de mano inocente sentada en un columpio...de roce de labios suave y tierno...ese que no se olvida jamás...
Siento calor y frío...siento que te tengo y que te pierdo al segundo...siento a veces que sientes y otras que simplemente pasas como un extraño por mi lado.
Siento que me muevo en arenas movedizas, que lo que digo puede ser mi tumba...pero que si no lo digo muero...muero de ansiedad al guardar tanto en mi pecho...mi corazón siente que explota y necesita sacarlo todo...decirlo.
Siento que estás al alcance de mi mano y te alejas poco a poca cada vez que intento alcanzarte...
Siento que te amo, de adentro, desde el fondo de mi corazón y que ese amor profundo y sincero no se va a ir ni con el tiempo, ni la distancia, ni nada....se quedará conmigo siempre, sin importar nada más.
Desde el momento en que te vi ahí sentado, sólo...nunca he dejado de sentir por ti lo que siento ahora, te vi y supe que serías especial, escencial...único para mí.

Por qué te amo...

La verdad es que no sé por qué siento tanto por ti, sólo sé que te amo con locura, quizás por todo lo que me has enseñado, por que me has dejado mirar dentro de ese caparazón durísimo que te cubre y que protege de no sé qué a ese corazón noble y maravilloso que guardas en el pecho...
Te amo por tus secretos compartidos conmigo en esas eternas charlas de rincón...por nuestra complicidad, te amo por todo lo que confías en mí y por lo que me dejas confiar en ti.
Te amo por amar de la forma en que lo haces aunque no sea a mí, por lo que familia significa para ti y por lo leal que eres con todos, sobre todo contigo.
Por ser un ser de luz pese a tu propia oscuridad, un guía en este caos que es mi vida, un alma libre y maravillosa que me ha enseñado a volar...y a volar sola y a entender que eso no es malo, que es lo que toca y hay que aceptarlo.
Por ser como yo pero mejor.
Te amo por existir, porque sin ti muchas cosas no tendrían sentido y mi mente y mi locura mental estarían enfocadas en algo que, quizás, me tendría sumida en el olvido de mi misma...
Porque eres todo lo que he querido siempre y no tendré, porque eres más de lo que le pedí a la vida; eres mi amigo, mi corazón herido, mi espina clavada, mi rosa de los vientos, mi descanso y mi insomnio...mis lágimas, mi rabia, mi camino sin mapa, eres el río que guía mis aguas.
Te amo por ser mi alma gemela, esa que viene de otras vidas y seguirá a mi lado en las que vienen...aunque sea de lejos...
Te amo por amarme...a tu manera, claro...pero sé que me amas de alguna retorcida, única y personal forma...

Resumen...

Te adoro, te quiero, te amo...todo es poco y lo siento, probablemente te agobie todo esto y esté cometiendo un error al decírtelo, pero ya falta tan poco para que desaparezcas definitivamente de mi vida que quedarme callada no tiene sentido, te amo y no me importa decirlo; eres el lienzo que simplemente otra pintó primero, eres un choque de trenes, un huracán grado cinco, un aullido a la luna, eres mi luna...esa que me guía sin saberlo, eres tantas cosas y ya no serás más nada en mi vida...nunca más.
No quiero que llegue el día del adiós, me aterra, se me hace un nudo en la panza sólo de pensarlo, hasta ahora asumía que lo que siento era sólo mío y que podía manejarlo...pero no saber más de ti me tiene triste, me desespera y mi corazoncito se parte en dos lentamente, se triza un poquito más cada día...
He llorado y he pensado mucho, he asumido la pérdida no sin sentir que no es justo, que haberte conocido debe tener un fin, que no es correcto que te cruzaras en mi camino sólo para hacerme crecer o caer en cuenta que querer vivir sin creer en el amor es una utopía, ya lo entendí...entendí que  existe el amor incondicional y que lo tuve ahí frente a mí sin poder disfrutarlo.
Te voy a extrañar y te voy a sentir cada día y voy a envidiar a aquellos que sí podrán disfrutar de tu compañía o de tu sola presencia, pero como siempre, como el fénix...no me quedará más que renacer de las cenizas...
Gracias...mil gracias hoy y siempre...por darme la oportunidad de amar como nunca lo había hecho, de forma pura y sin condiciones...gracias por dejarme entrar en tu mundo...aunque haya sido por tan poquito tiempo...

25 junio 2015

Carta a Luis Suárez...

Estimado Luis Suárez...mmm...no...sólo Luis Suárez...porque empezaría mintiendo si te dijera estimado...
Bueno...empiezo diciéndote que eres el menos indicado para dar clases de moral y buenas costumbres, hay que ser bien cara de palo para hacerte el ofendido por lo que Jara le hizo a Cavani...lo que has hecho tú para ganar partidos en la desesperación de verte perdiendo...va mucho más allá de un dedo en el culo...la mano frente a Ghana en el Mundial de Sudáfrica...cuando te viste perdido ante un empate con un equipo al que, seguramente pensaste sería fácil de ganar es sólo el comienzo...
Para que hablar de tus mordiscos...Bakkal, Ivanovic y Chiellini han sufrido tus embates dentales y Evra los racistas y ahora te las das de ofendido por lo que pasó con Cavani...con qué cara???? Sabes acaso lo que significa la palabra moral??? Cuando por tu estupidez dejaste sin tu presencia a tu querida selección...
En esta carta también entra la inconsecuencia de Tabárez haciéndose el ofendido hoy...luego de que dijera "esto es un mundial de fútbol y no de moralidad barata" para justificar tu estupidez sin límites...
Puede ser que Chile no tenga títulos...pero en cojones, corazón, garra e hinchada les ganamos por goleada...pese a casos aislados como el de Jara...nuestros chicos siempre han intentado lograrlo todo a partir de jugar bien, de entregarlo todo...de dejar el alma y el corazón en la cancha...puede que no tengamos títulos...pero podemos entrar a cualquier cancha con la frente en alto y aunque a veces salgamos eliminados...jamás dejamos de estar orgullosos de la entrega de nuestros 11 guerreros...no usamos artimañas desesperadas...ni tácticas maliciosas...nuestras armas son el fútbol y la entrega...y eso lo sabe el mundo entero...
No tenemos títulos...pero tenemos alma...tenemos moral y estamos orgullosos de nuestra historia...y dudo que con tu currículum puedas decir lo mismo...así es que sólo te pido un favor...antes de hablar estupideces... Cuenta hasta 10...porque si no tienes nada inteligente que decir ..mejor no digas nada...
Y por último...a final de cuentas...CHILE SIGUE EN LA COPA...y uds.?????
Atte.,

Una hincha orgullosa...
VIVA CHILE MIERDA!!!!!

24 junio 2015

Sin título

He decidido...

...alejarme de los abrazos...de los besos tiernos, furtivos o robados...del roce de tu mano.

...que las mariposas del principio no valen el vacío del final.

...que no quiero estar con la segunda o la tercera opción sólo porque la primera no es posible.

...que a partir de hoy, la soledad será mi faro... no quiero parches ni relaciones de una noche, no quiero que aparezca otro clavo y cruzar los dedos para que resulte...no me interesa más.

...que ya ni siquiera quiero estar enamorada y ser correspondida, porque tengo claro que, hoy, eso no es posible.

No eres opción para mí, por eso he decidido estar sola y  asumirlo como algo bueno, normal, como parte de la vida, de mí vida, de mí destino.

Necesito dejar atrás lo que no puedo tener y mirar hacia adelante con lo puesto...no necesito más...

Conocerte ha sido un viaje corto pero maravilloso, lleno de aprendizaje, de emociones que hace mucho no vivía y aunque hoy siento que alejarme de ti me ha hecho retroceder...ya lo aprendido no se olvida.

Creaste, con tu sola presencia, un mundo totalmente nuevo, perfecto en su forma y en su fondo, un mundo fantástico que sólo existía para y por nosotros, extraño eso.

Extraño nuestras maravillosas conversaciones que siempre me hacían viajar lejos de todo lo que nos rodeaba.

Extraño tus sorpresas porque cada día había una, pequeña o grande...de alguna forma siempre me sorprendías.

Extraño las caritas y los regalos, la sensación de verte llegar, la alegría que eso provocaba en mí porque sabía que sería una buena noche sin importar lo que pasara.

Extraño ese santuario de pequeños detalles...te extraño a ti...más que a todo...

Debo creer que por algo llegaste a mi vida y que por algo hoy vas de salida y asumo estoica tu lenta pero cierta partida...no puedo evitarla, todo siempre estuvo en tus manos; llegar, quedarte, hacer, decir y marcharte...todo fuiste siempre tú, siempre el primer paso fue tuyo y lo acepté...y lo poco que logré con tu visita a mi mundo, lo atesoro con el alma...con el sentimiento más puro que puedo regalarte...ese que no tiene nombre pero que las almas gemelas no necesitan nombrar...lástima el tiempo que se hizo poco...lástima encontrarte sólo para perderte...lástima que quieras alejarte porque sé que eso quieres y lo entiendo...créeme...lo entiendo...

Tu amistad es el delgadísimo hilo que me une a este mundo mortal, ese mundo común y corriente del que tanto he renegado y que siento que me ahoga y me apaga, sé que sin ella volveré a mi propio universo de cenizas, de fuego, de calma y lágrimas sanadoras...ese en el que no uso palabras porque no hay con quien usarlas...ese universo tan mío y que, estoy segura, nunca debí abandonar.

Gracias...tu sola existencia hace que todo haya valido la pena...pero también me ha reafirmado lo que siempre te he dicho...no todo es para todos y creo que el mejor camino para un fénix herido...es su propio nido...con la compañía más segura...la mía...

21 abril 2015

No sé como explicarlo...

Sé que te quiero...pero no sé explicarte cómo, sólo sé que no es ese sentir banal, común y corriente de todos los días...de todos los seres...es distinto...a otro nivel...sólo sé que es algo que va más allá incluso de mí, de ti, de todos...
Aclararte que querer no siempre es eso que une a las parejas enamoradas...hay un querer más profundo y que no pasa ni siquiera rozando el romanticismo...
Querer más allá del querer mismo es ser capaces de dar sin esperar, de compartir incluso en la distancia, es una conexión más fuerte, más firme y, claramente, más pura que un te quiero de corazón enamorado, es un te quiero de almas gemelas, de conexiones eternas, de hilos rojos y besos al viento...
Es más, para evitar segundas lecturas, solo que sepas que te quiero en el más inocente sentido de la palabra...sin supuestos, sin cuestionamientos, sin preguntas ni respuestas comprometidas...
Para aclararte cualquier duda, este te quiero es de mente, alma y corazón; es de grandes amigos, de lugares lejanos que se acercan con el recuerdo...es un te quiero bien...no un te quiero a mi lado...es un te quiero feliz...no un te quiero para mí...no sé como explicarlo para no caer en lo cotidiano...sólo sé que es así...
Eres un ser de luz, un aprendizaje maravilloso de cosas que no sabía que podían existir...eres maestro y alumno, un niño sorprendido y un viejo sabio, eres caos y tranquilidad...oscuridad que ilumina...un aterrizaje forzoso con final feliz...eres hermano, amigo, cómplice...eres tantas cosas que se me hace difícil poder enumerarlas todas...
Eres, existes...eso es lo que vale...y pienso en perderte y esa sensación de vacío me gana...pienso en no verte más y creo que es injusto haberte tenido en mi vida tan poquito tiempo...
Te quiero...y mi alma y tu alma lo saben y todo esto que te explico ya lo sabías...porque este lazo venía ya de otras vidas y continuará más allá de esta...
Eres lobo...yo fenix...tu sigues guiando a tu manada mientras yo me rearmo desde las cenizas...
Así debe ser...

06 agosto 2014

En el metro...

Por más que miraba por donde podía entrar, no cabía un alma, hice mi mayor esfuerzo y como la mejor contorsionista del Cirque du Soleil me colé por un pequeño espacio a la derecha del vagón. Ahí estabas…mi hombro quedó pegado al tuyo, me miraste una milésima de segundo directo a los ojos y tu vista volvió al frente, no pude quitarte los ojos de encima…tú sí.
La siguiente estación fue un desafío a la física y lograron colarse 4 personas más, tuve que pegarme a ti por fuerza. Mis labios quedaron a medio centímetro de tu oído y te respiré, algo incómoda, 4 estaciones más…a la quinta y luego de un frenazo de esos que sólo el metro logra dar dentro del túnel, sentí que ponías tu mano en mi cintura afirmándome para no caer, pero no me mirabas, ni de reojo…comenzaste a levantar de a poco mi blusa, quise reaccionar pero no pude…me gustaba la sensación, me gustabas tú. Tus dedos comenzaron a acariciar mi cintura desnuda y tus ojos no me miraban, y tus caricias se hicieron más firmes y seguras y no me mirabas…y no sabía qué hacer, sólo comencé a respirarte más profundo al oído…firme y suave me acercaste a ti, pero no me mirabas.
Faltaba una estación para bajarme y tu mano no tenía intenciones de moverse, mientras te respiraba al oído te dije “permiso” y suavemente bajaste la mano hasta mi cadera y luego a tu bolsillo…tus ojos pardos por fin me miraron y sólo dijiste “adelante”.
Me bajé y te miré y te seguí con la mirada hasta que te perdí por el túnel…y tú siempre con la vista al frente.

Nunca más te he vuelto a ver.

26 marzo 2006

La Pichina

Un poco de historia.
Nos conocimos el año 74, el 6 de noviembre para ser exactos, seguramente ella recuerda ese día mucho mejor pues yo sólo tenía horas en este mundo. Tilsa Aurora Bienvenida González Manríquez es un nombre que carga con una historia muy particular. Quienes la aman la llaman Pichina, que significa pequeña en italiano y su porte majestuoso recuerda a las hermosas actrices mexicanas de los 40, de hecho, su parecido con María Félix era notorio según la gente que la conocía. Su infancia fue difícil; su madre y su padre murieron de cáncer y su madrastra de tuberculosis; a los tres los amó profundamente, por lo que sus muertes, en distintas etapas de su vida, la marcaron para siempre.
Pero el hecho que, seguramente, definió su andar por el mundo y lo cambió radicalmente, fue el terremoto de 1939. Su madre ya había muerto y su vida junto a su padre, su madrastra y su medio hermano Juan, quien luego sería sacerdote Capuchino, era pacífica y llena de comodidades pues eran dueños de un hotel muy especial en el que, incluso, comenzó tocando Violeta Parra en Chillán, no les faltaba nada. Pero ese 24 de enero, el hotel se vino abajo y con él, una vida entera. Pero no fue lo único traumático de ese terremoto; su hermano Juan de 3 años, estuvo a punto de morir aplastado y sólo sobrevivió gracias a la protección de su nana, quien dio su vida por él. El fantasma de la muerte no la volvió a dejar jamás y su temor a ella la acosaría el resto de su vida.
El año 42 fue el turno de su padre quien, agobiado por el recuerdo de lo que había perdido 3 años antes, murió. Ese fue el segundo gran golpe que la Pichina jamás superaría. Luego de esto y con sólo 16 años, decidió que no se quedaría sola y se casó con un teniente de Carabineros llamado Fernando Ibacache. Aunque, hace poco tiempo, algunos nos enteramos que no se casaron hasta después de su segunda hija.
A lo 23 ya tenía cinco hijos; Rosa, Viola, Fernando, María Fresia y Gabriela y vendría aquí su tercer gran golpe. A los 3 meses de nacida, Gabriela enfermó gravemente de bronconeumonia y, a la espera del remedio, murió. La pena sólo fue suavizada en parte ya que Fernando, el único varón, recibió el remedio que correspondía a su hermanita menor y que finalmente le salvaría la vida. Al menos uno de ellos se había recuperado.
Cada una de esta experiencias sólo hicieron más fuerte su carácter; vivió en una pieza de pensión en Talca con sus hijos y debió soportar el machismo de un país entero reflejado en el trato que le daba su marido, quien, según cuenta una de sus hijas, estuvo comprometido con una joven de Sagrada Familia mientras, unos cuantos kilómetros más allá tenía una mujer y dos hijas esperándolo.
Pero un día, agotada de todo, puso al padre de sus hijos en su lugar; un balazo al techo y un tacón de zapato en el ojo de mi capitán y las cosas cambiaron radicalmente. Desde ese día, la Pichina forjó lo que sería su futuro y su destino: ser la matriarca de una enorme familia. Y Fernando comenzó a venerarla.
Cada vez que se habla de la Pichina, es inevitable recordar a su marido, Fernando, conocido mejor en la familia como el tatita. No hay nada mejor que hacer sobremesa y que el tema sea ella, la única que falta para completar la familia perfecta. Sus hijos y nietos comparten historias que, a veces, el otro no conocía, por lo que además de hacer recuerdos hermosos, se aprende bastante. Después del balazo y el taconazo, todo cambió. Paula, una de sus nietas mayores recuerda que su tata dependía de su viejita para todo; no sabía ni siquiera cuantas cucharadas de azúcar le echaba al café. O que la Pichina le separaba las pepitas del tomate porque en algún lado había escuchado que producían cáncer, irónicamente, las semillitas se las terminaba comiendo ella. O que iban al baño juntos siempre, ninguno de ellos entraba si el otro no iba detrás.
Pero el fantasma que la perseguía desde el terremoto del 39, volvió a atormentarla en 1985 cuando un nuevo gran temblor azotó la zona central de Chile. No lo soportó y un preinfarto casi termina con su vida, sería el cuarto golpe. Pero lentamente se recuperó. Para ese entonces vivía en Peñaflor con su marido ya en retiro, con sus hijos adultos y profesionales y con muchos nietos revoloteando por ahí. Sólo Rosy y Viola vivían lejos; Panamá e Iquique respectivamente. Pero la Pichina era una vencedora, había logrado, con mucho esfuerzo y cariño, construir una familia grande y sólida que la estaba llenando de satisfacciones y lo había logrado sola y desde muy abajo.
Pero aquí vendría su quinto y último golpe; 1988 se suponía que sería un año de encuentros, de acercamientos. La parte iquiqueña de su familia había decidido acercarse un poco más e ir a vivir a Talca. La cercanía tenía a la Pichina feliz y un poco más conforme. La alegría se reflejó en el recibimiento en el aeropuerto; muchos besos, abrazos y cosas que contar. Pero una caída comenzó una historia difícil de olvidar para esta gran familia.
Tuvo que guardar reposo por días, días que se iban alargando más y más. Tuvo que hacerse muchos exámenes y pruebas que confirmaron uno de sus peores temores, la cercanía de la muerte: la Pichina tenía cáncer al páncreas y moriría igual que sus padres. Se sometió a todos los tratamientos que le indicó el médico; medicamentos, cirugías, quimioterapias, etc. lo que permitió que viviera en paz los cinco años siguientes.
Pensando que había sido sólo un oscuro episodio en su vida, la Pichina siguió haciendo su vida normal y celebró, incluso, sus bodas de oro. Pero en 1993, el cáncer volvió para llevársela, la postró en una cama, la llenó de escaras y la mujer que había sido la matriarca y pilar fundamental de su familia, comenzó a consumirse poco a poco; ya no daba órdenes, obedecía indicaciones; ya no organizaba la casa, debía dejarla en manos de sus hijas; ya no planificaba el día, apenas y lo pasaba lúcida y la morfina la hacía ver y escuchar cosas que nadie más podía. Comenzó a vivir su propio mundo y ella, que era fuerte, decidida e imponente, era ahora una sombra de 40 kilos que se dejaba manejar sin chistar. La Pichina perdió la vida antes de morir. Su propio hermano le dio la extremaunción. El mismo hermano que, años después, moriría igual que ella.
El 11 de julio de 1993 a la hora de almuerzo, rodeado de sus hijos (incluso la panameña), algunos nietos y su hermano Juan, la Pichina dejó de sufrir y con ella se fueron todos esos golpes que dejó como enseñanza de que no hay nada en el mundo que prohíba ser feliz, ni el más horroroso de los golpes, ni el más espantoso de los dolores. Su funeral fue el único día con sol de ese invierno.
La Pichina se fue y con ella murió también una familia entera que quedó desbaratada. No hubo reemplazo y nunca lo habrá, y hasta hoy, cada vez que suena por ahí Solamente Una Vez, su canción, las lágrimas no se hacen esperar. Después de doce años, sigue siendo el pilar y el refugio de cada uno de los integrantes de su familia. No vio nacer a ninguno de sus bisnietos pero los conoce a todos, no vio casarse ni graduarse a ninguno de sus nietos pero estuvo presente en todos los eventos, no vio morir a su hermano, pero lo vino a buscar de la mano, la Pichina se siente en el aire, Sigue siendo la matriarca de una familia a la que sigue vigilando, a la que acompaña a cada paso y apoya en cada intento. Y gracias a ella ese enorme clan sigue unido, porque ella está en cada uno, para siempre.
Recuerdos
Ayer llegó de vacaciones su hija mayor, Rosa, quien vive hace ya varias décadas en Panamá y, obviamente, uno de los temas principales a la hora de la reunión familiar fue ella: la Pichina. Es doloroso a veces, pero sentimos la necesidad de recordarla. Siempre.
Ahora ya se puede recordar con alegría y no con tristeza, pero eso se logró recién a los 12 años de su partida, porque caló hondo y sigue haciéndolo. Hablamos de los tallarines con salsa natural que la Pichina hacía para lucirse, eran maravillosos y desde que murió ya nunca se ha probado algo igual en la familia. De la cantidad de bebidas que compraba; siempre tenía una jaba de Coca-cola y una de Cachantún y jamás permitía que se terminaran.
Viola siempre recuerda haber sido la que más dolores de cabeza le producía: se arrancaba, desobedecía y en eso arrastraba a los más pequeños y, al final, era la mayor, Rosa, la que terminaba castigada por no cuidar a los menores. Recuerda también lo amiga que fue la Pichina, la poca diferencia de edad con sus hijos la hacía, muchas veces, cómplice y confidente. Fumaba a escondidas con las mayores, escondía a sus yernos cuando su marido llegaba a la casa, y siempre estaba dispuesta a apañarlos en todo. Ellos la recuerdan con muchísimo cariño, de hecho, para su funeral, lloraron la pérdida de una verdadera madre.
De sus nietos se puede decir mucho también, somos doce, pero sólo hay 2 varones. Las mujeres llevamos la batuta en esta familia. Siempre nos consintió, pero con mano dura, nunca dudó en pegarnos si lo consideraba necesario, nos retaba por cada cosa incorrecta, pero nos regaloneaba el 90 por ciento del tiempo. Cuando mi padre tuvo que viajar por seis meses a París por trabajo y mi madre se fue con él un mes como una especie de luna de miel atrasada, me quedé con ella, yo tenía sólo meses y cuando le preguntaba por ese periodo, siempre me contaba lo mismo: puso mi cuna al lado de su cama y para que yo me durmiera tranquila, ella tomaba mi mano y así, todas las noches por un mes completo. Ella era mi madre, mi otra madre y su muerte aún no ha sido asumida en mi corazón.
La Pichina se recuerda con todo y su inseguridad, no soportaba a las nanas gracias a lo sociable que fue mi abuelo en un momento dado con ellas y no se distinguía por tratarlas bien, pero debió ser una mujer bastante justa ya que para su funeral fueron tres nanas que había tenido muchos años antes y lloraron con la familia con la misma pena y la misma impotencia. Se hacía querer.
Mi hermana Paula es la que más recuerda anécdotas e historias de la Pichina y siempre termina contando alguna en la mesa, además, es físicamente la más parecida a ella. Hay mucho más que decir de la Pichina pero en la reunión familiar de ayer decidimos que esos recuerdos son nuestros y que es complicado compartirlos porque hay algunos bastante duros y otros que da mucha pena recordar. Siempre voy a amar a la Pichina, ella siempre ha estado y estará a mi lado, tomada de mi mano, como cuando era niña calmando con su amor todos mis miedos. La extraño mucho, extraño sus besos, sus abrazos, sus consejos y su tremenda compañía. Extraño sus kilos de más, su esmalte y su labial rojos, extraño su voz fuerte e imponente, su comida, todo. Extraño todo de ella y sé que nunca podré dejar de hacerlo, porque aún siento su mano tomando la mía en los momentos difíciles, que últimamente han sido bastantes.

12 enero 2006

Mis crónicas favoritas...

Me arriesgo porque quiero arriesgarme, porque creo que ambos autores lo merecen y lo ameritan, son dos grandes que han inspirado a otros grandes a través de la historia, son personajes interesantes en su forma y, aún más, en su fondo. De pluma apasionada y mente soñadora, cada uno entrega, de sobra, lo que se espera de ellos. Dos maestros dedicados a las letras en cuerpo y alma, dos maestros que enseñan en cada línea que escribir es amar la palabra y darle vida.
Para este análisis escogí a Gabriel García Márquez y su libro “La Aventura de Miguel Littin Clandestino en Chile”, una crónica extensa, escrita en primera persona (de Littin al público) que describe con un detalle único las peripecias del cineasta chileno de vuelta al país durante su periodo de exilio. García Márquez es capaz de mostrarnos un Chile tan exacto, un ambiente tan claramente familiar que da la impresión de que fuera el mismo quien va dando cada paso a la vera de Littin. García Márquez describe no sólo lugares, ambientes y reacciones con una exactitud propia de la memoria más privilegiada; también se interna en los miedos, ansiedades y respiros de cada uno de los personajes que recorren su obra haciéndonos sudar, temblar y llorar con ellos. Esta crónica sólo da cuenta de la capacidad literaria de un grande, nada nuevo para los que lo conocen, pero a diferencia de sus grandes obras, ésta me suena más íntima y personal que cualquiera.
Mi segunda elección es una española con carácter, que dice mucho, a veces, en muy pocas palabras, inteligente y audaz. De ella escogí un compilado que no sé si tendrán algo de crónicas, biografías o de ambas cosas, en fin, escogí a Rosa Montero y sus “Historias de Mujeres” que cuenta la vida de 15 personajes femeninos mundiales tan disímiles como interesantes; malas unas, demasiado buenas otras, pero todas, finalmente, mujeres que hicieron historia. Rosa no sólo cuenta sus vidas muy bien documentada, sino que entra en ellas como si fueran parte de la propia, tomando partido, analizando sus actos; a veces enjuiciando, otras defendiendo, pero siempre dejando el corazón en cada letra, como si contara la vida de una íntima amiga, de su madre o de su peor enemiga, en fin, de alguien que de una u otra forma ha calado hondo en su vida. A través de las páginas nos enseña no sólo el desarrollo de 15 caminos distintos, sino también del propio, que va apareciendo de línea en línea como asomándose tímida entre las letras.
Rosa se muestra, Gabriel se muestra y yo me enamoro de ellos por que ambos me entregan todo lo que busco en una buena lectura; realidad, fuerza, coraje y sentimiento. Muy pocos autores logran lo que ellos logran en mí: que los lea y con ganas.